2 de marzo, 2025
Pero nuestros hijos deben conocerlas;
debemos hablarles a nuestros nietos
del poder de Dios
y de sus grandes acciones;
¡de las maravillas que puede realizar!
Salmo 78.4, Traducción en Lenguaje Actual
Trasfondo
La continuidad histórica y espiritual del pueblo de Dios nos permite conectar directamente con los grandes episodios antiguos de la salvación realizada por Él en medio de esa comunidad de fe. La historia del Pueblo de Dios tiene varios niveles: del Antiguo Testamento, pueblo hebreo; desde el Nuevo Testamento, la historia de la iglesia hasta la actualidad, pasando por las misiones en América Latina y México, y las iglesias nativas o autóctonas. Leer los grandes salmos que recopilan tales acontecimientos (Salmos 44, 78, 136) permite que desde la actualidad de nuestra experiencia espiritual podamos obtener grandes lecciones para el presente. El Salmo 78 es una gran fuente de recuperación del sentido histórico y de la necesaria autocrítica comunitaria, pues al lado del reconocimiento de la obra divina, se señalan los errores propios. Es una dinámica sana de interacción con la obra de salvación y con la manera de valorar la conducta del pueblo en diferentes épocas y momentos.
El Sal 78 es, en muchos aspectos,
una pieza única en el antiguo testamento. […] Por su contenido, podríamos
considerarlo como un “salmo histórico”. En él se desarrollan himnos y cánticos
de acción de gracias. […] En los vv. 1-2 se anuncia un poema sapiencial. Por el
contrario, en el v. 4 se hace referencia —como en el introito hímnico— a las
grandes acciones salvíficas de Dios. Y en los vv. 5-11 […] se da a conocer que
el salmo es una exhortación y advertencia que brota ya de las primeras páginas
de la historia de Yahvé con su pueblo. […] El compositor del cántico recoge
diversas tradiciones de la época de Moisés hasta David, y […] las combina de
manera independiente y les da una orientación tendenciosa. No es difícil
reconocer principios de la historiografía deuteronomista en la manera de tratar
los materiales históricos. Todo el salmo tiene acento didáctico.[1]
Exhortación a escuchar la enseñanza (vv. 1-2)
“En
su forma actual el Sal 78 es un impresionante poema didáctico que, recogiendo,
seleccionando y combinando tradiciones ya existentes y sólidamente
establecidas, enseña a entender la acción salvífica de Dios y la torá de
Yahvé como una promesa y una interpretación para el presente”.[2] En su
inicio el salmo alude a un secreto, un enigma que permanece oculto en la
exposición que se hace de la historia, pero que está por revelarse de manera
sapiencial y didáctica. “El misterio de la historia de Israel con su Dios es la
incesante actividad salvífica de Yahvé, por un lado, y el también incesante
alejamiento del pueblo, por otro”.[3] Los
detalles de la historia cobrarán sentido a medida que avanza la recapitulación
histórica. Luego de la introducción (vv. 1-11), lo sucedido en el desierto
(12-31), la continua desobediencia (32-41), la distribución de la tierra y el
juicio divino en la época filistea (54-64), y finalmente, el despertar de Yahvé
y la elección de Sión y de David (62-72). Todo enumerado en una clave afín a la
predicación levítica de manera similar las crónicas, pero con gran aliento
poético.
La introducción (“Escucha, pueblo mío…”) es la fórmula para comenzar la enseñanza. Quizá en un ambiente de culto, el cantor se dirige como maestro de sabiduría a la comunidad y la llama “pueblo mío”. Se anuncia que hablará “en proverbios” o “ejemplos”, una fórmula recuperada en Mateo 13.35 cuando el Señor introdujo las parábolas. Lo que se expondrá se remite a los tiempos antiguos con las experiencias comunitarias acumuladas con el sabor de lo dicho en Deuteronomio 6 para recuperar las enseñanzas remotas en la vida del pueblo. Es un “cántico de enigmas” que el oyente debería escudriñar para encontrar las intenciones didácticas ocultas; deberá escuchar atentamente para conseguirlo.
Las grandes acciones de Dios en la historia del pueblo (vv.
3-4)
El autor conecta aquí con la tradición
que permitirá comprender el contenido didáctico del poema. Hasta el v. 11 se
reflexiona sobre los acontecimientos pasados y su incidencia en la manera de
asimilar las acciones salvíficas de Dios. Se presentan así los “hechos
gloriosos” y “milagros” realizados por Él (4b), pero ahora para mostrar una
faceta oculta de esas tradiciones históricas. Se anuncian los himnos y alabanzas
que celebran los actos divinos y dan testimonio de sus hazañas. El v. 4 subraya
la transmisión directa, de generación en generación, a fin de no perder la
memoria de todo ello, muy en la línea de la insistencia deuteronomista por compartir
a la gente más joven el contenido de la historia de salvación. Ella debía
conocer en profundidad los sucesos concretos, pero sobre todo la interpretación
que debía destacar la fidelidad divina al pacto y, al mismo tiempo, la conducta
desordenada del pueblo en sus diferentes épocas, mediante un ejercicio autocrítico
sólido y necesario.
Nunca estas recapitulaciones de dejaron influir por el triunfalismo o el
nacionalismo. Era una verdadera “síntesis penitencial” que recordaba los beneficios
divinos al lado de la confesión de los pecados comunitarios. Prevalecería el
esquema gracia-pecado-penitencia-perdón, de inspiración deuteronomista, para valorar
lo sucedido. Los vv. siguientes agregan más elementos: la intención de que las
futuras generaciones estén al tanto de la historia (5-6) para poner en Dios su
confianza y no incurrir en la rebeldía de otros momentos (7-8). Esta lectura
teológica y espiritual de la historia sería el soporte para lo que vendría.
Conclusión
Las lecciones del pasado deben pasar por el filtro de la
meditación profunda para lograr que se asienten en la memoria y en la conciencia
colectiva. Cada episodio mostraría un significado propio asociado al devenir en
el que Dios aparecía siempre como justo y misericordioso, a la vez. Cuando se
traslada esta enseñanza a la historia de la iglesia, queda bien claro que en
ella debe ser vista a la luz de los dos polos mencionados: fidelidad divina y
desobediencia comunitaria. “El salmo invita a recordarla y meditarla para gozar
y agradecer los beneficios y para pedir perdón por las infidelidades”.[4] No se
trata de culpar a nadie sino de asumir con madurez y claridad los logros y las
fallas, las bendiciones y los errores, los aciertos y las caídas que están ahí
en los registros espirituales del pueblo de Dios.
[1] Hans-Joachim Kraus, Salmos I.
60-150. Salamanca, Ediciones Sígueme,
1995, p. 187.
[2] D. Eichhorn, Gott als Fels, Burg
unn Zuflucht. 1972, p. 67, cit. por Ibid., p. 187.
[3] H.-J. Kraus, op. cit., pp.
187-188. Énfasis agregado.
[4] Enzo Cortese y Silvestre Ponguiá, “Salmos”, en Armando
Levoratti, dir., Comentario bíblico latinoamericano. Antiguo Testamento.
II. Estella, Verbo Divino, 2007,
p. 700.
Pasos para abordar la historia de El Dorado con base en el Salmo 78
- La decisión misionera: formación de una conciencia para responder a la movilización producida por el Espíritu
- El envío de misioneros: negociación dentro del proyecto denominaciona
- La elección del lugar: estrategia geográfica de expansión misionera
- Los primeros contactos: diagnóstico de necesidades y contexto
- Los avances en la construcción: la "caseta" como inicio y símbolo
- La dedicación del santuario: un paso adelante en la construcción comunitari
- La nacionalización de la iglesia: transformación de la visión eclesia
- Contar con un pastor: nueva proyección eclesiástica y misioner
- La vida comunitaria y el trabajo de evangelización: continuidad de una tradición confesiona
- Las diferentes etapas: ¿por pastorados o por dinámica interna?
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