sábado, 6 de septiembre de 2025

Firmes en la libertad de Cristo (Gálatas 5.1-9), Pbro. L. Cervantes-Ortiz

7 de septiembre, 2025


¡Jesucristo nos ha hecho libres! ¡Él nos ha hecho libres de verdad! Así que no abandonen esa libertad, ni vuelvan nunca a ser esclavos de la ley.

Gálatas 5.1-9, Traducción en Lenguaje Actual

 

Trasfondo

Primeramente, dos puntualizaciones importantes: la temática general es “Una libertad total probada en la historia”, es decir, que Dios de manera continua ha promovido y ha actuado para que la libertad sea una realidad en la historia en medio de las peores condiciones y la oposición contra ella, la opresión, la esclavitud, la explotación. Su compromiso con ella ha sido irrestricto, incondicional y siempre en contraste con los impulsos por dominar la existencia de las personas. Los poderes materiales y espirituales que buscan someter a los seres humanos y restarles la libertad siempre han sido confrontados por el Dios de la Biblia, un Dios eminentemente liberador. Tal como lo subraya Deuteronomio 26.5-11, uno de los credos más antiguos de la historia de salvación. Por otro lado, la proclamación bíblica de la libertad estará incompleta si no se relaciona directamente con lo hecho por Jesús de Nazaret y, especialmente, con lo afirmado por él mismo en Juan 8.32 y 36: “Y conocerán la libertad y la verdad los hará libres” y “Si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres”. Dicho en otras palabras: existe una auténtica historia bíblica de la libertad que inició desde la antigüedad y llega hasta nosotros hoy en la persona misma del Señor Jesús. Por ello, exponer Gálatas 5 debe hacerse en diálogo directo con las enseñanzas y acciones del Señor, tal como lo hizo el apóstol Pablo. Asimismo, nunca debe perderse de vista que el cristianismo es una religión profundamente ligada a la libertad, de principio a fin:

 

La venida de Jesucristo al mundo, su predicación, su vida, su muerte y su Resurrección, hay que entenderlos dentro del horizonte de espera, abierto por el Antiguo Testamento y su apocalipsis, del Dios venidero y de su Reino de Libertad. Los Evangelios nos muestran cómo Jesús, al predicar la proximidad de este Reino, habla con potestad de libertad (exousia), aporta libertad concreta al mundo. Llama bienaventurados a los pobres y a los tristes, abre las puertas de su Reino a los fatigados y oprimidos, promete la ley divina de la Libertad a los pecadores y publicanos —a los que están fuera de la ley—. […] En el Nuevo Testamento el hombre ve apuntar un brote concreto de libertad cada vez que Jesús trae algo de la soberanía divina a un mundo encadenado y alienado. Porque la libertad del hombre se entendió siempre como el correlato de la soberanía divina. Por esto en el Nuevo Testamento aparece el singular paralelismo entre Dios y hombre: todo es posible para Dios - todo es posible para el creyente. El que cree participa en la libertad y en el poder de Dios…[1]

 

Jesucristo, el portador de la libertad total (vv. 1-4)

En su exposición sobre el lugar de la ley, Pablo incluye la alegoría de Agar y Sara, y afirma que “somos hijos de la libre” (4.31). A continuación, prorrumpe en una exclamación-exhortación que afirma que el Señor Jesucristo obtuvo la libertad para quienes lo siguen. Lo que ha ganado él es infinitamente superior a lo que representa la ley, entendida como un sistema de represión y control sobre la vida. Empeñado como estuvo en demostrar las limitaciones de la ley y la superioridad de la obra del Señor:

 

Nuevamente Pablo contrasta la ley y la fe. Esta última se caracteriza por la libertad, aquella por la esclavitud. Tanto libertad como esclavitud son incompatibles y así también la ley y la fe. Por tanto el apóstol aclara a los gálatas la situación de ellos: tienen que decidirse entre las dos. La mezcla de ambas es tan imposible que la de esclavitud y libertad, por eso Pablo pone manifiesta la alternativa entre esclavitud y libertad. […]

La obra de Cristo es liberación de nosotros, es decir, para que los cristianos obtengan la libertad (cf. v.13). en cuanto a ésta el apóstol amonesta a los gálatas que estén firmes, que la guarden, porque si no la guardasen se someterían otra vez bajo el yugo de la esclavitud de la ley o de los elementos.[2] 

La justificación por la fe produjo una nueva identidad en los creyentes, pues ahora eran justos y libres. La eleutheria es un resultado grandioso de la salvación. Pablo insiste en que los gálatas vivan en esa condición y se mantengan firmes. “El objeto de la liberación en Cristo no consiste en cambiar de amo, sino en vivir el don de la libertad. Volver a la circuncisión es someterse a la ley, lo cual equivale no sólo a caer en la esclavitud sino también a separarse del dador de la vida”.[3] El asunto de fondo no tiene que ver con ritos, es más bien sobre una nueva manera de pensar y de vivir: Jesucristo libera, produce vida y salva.

 

Nada puede someter a quienes siguen al Señor (vv. 5-9)

El Espíritu garantiza la aceptación de Dios (5). Ya no importaba estar circuncidados o no “gracias a lo que Cristo hizo” (6a), pues lo que importa ahora es confiar en la obra redentora suya y que esa confianza haga amar a los demás (6b). Es la libertad cristiana como una ventana abierta a la creatividad del amor que supera primero el pecado como amo enajenante, la sumisión a una ley opresora y dominante. La libertad se erige entonces como el punto de partida para la acción del amor liberador para todos los demás. Ya no existe culpa, autoflagelación ni rendición ante poderes externos, pues únicamente el poder de Dios será el que conduzca la vida completa. “La nueva identidad de los seres justificados y liberados es visible sólo a través de las obras del amor o la caridad”.[4] La justificación y la liberación producen amor (ágape).

Pero esa libertad siempre enfrenta riesgos, internos y externos, porque cuando se entiende mal o se practica mal puede distorsionarse o conducir a situaciones impensadas. La verdadera libertad cristiana, tal como la interpretó Lutero desde el siglo XVI es un camino de paz y de justicia que permite consagrar la vida entera al servicio y la sana construcción de la comunidad. Los gálatas enfrentaron ese riesgo y estuvieron a punto de retroceder (7) y de ser dominados por la ley debido a algunos maestros que los hicieron desconfiar de la suficiencia de la obra de Cristo: “la persuasión de seguir la ley no dimana de Dios que los llamó (6) sino que se origina en los que los fascinaron (3.1)”.[5] La verdadera libertad avanza siempre y nunca retrocede hacia los rudimentos de la fe, por más que se presenten como auténticos. Esa doctrina judaizante (“levadura”, v. 9) puede contribuir a destruir la verdad de la fe en Cristo.

 

Conclusión

Experimentar la libertad de Dios en Cristo es un gran desafío para la fe de la iglesia de todos los tiempos. El Señor Jesucristo nos ha rescatado para la libertad. Malinterpretarla o vivirla mal puede conducir a excesos indeseables que no son compatibles con la fe en el Señor. Practicarla en el mundo es una acción refrescante para todos los seres humanos pues implica descubrir el rostro de un Dios que ama y promueve la libertad. A diferencia de la liberación otorgada a los hebreos en su momento, Pablo proclama la liberación definitiva y universal adquirida por Cristo que aplica para todo aquel/la que se vincule a él mediante la fe. Ésa es la dimensión de la inmensa libertad operada por el Señor y que podemos apropiarnos mediante el seguimiento fiel de su persona y mensaje.



[1] Jürgen Moltmann, “El cristianismo como religión de libertad”, en Convivium, núm. 26, 1968, p. 44, https://raco.cat/index.php/Convivium/article/view/76338/98937.

[2] Carlos Lenkersdorf, Comentario sobre la epístola a los Gálatas. México, El Escudo, 1960, p. 87.

[3] Elsa Tamez, “Carta a los gálatas”, en Comentario bíblico latinoamericano. Nuevo Testamento. Estella, Verbo Divino, 2015, p. 916. Énfasis agregado.

[4] Ídem.

[5] C. Lenkersdorf, op. cit., p. 92.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Ha puesto eternidad en el corazón de ellos" (Eclesiastés 3.9-15), Pbro. L. Cervantes-Ortiz

  31 de diciembre, 2025 …todo lo hizo hermoso y a su tiempo, e incluso les hizo reflexionar sobre el sentido del tiempo, sin que el ser huma...