sábado, 16 de diciembre de 2023

"Y un niño los guiará": nacimiento del Mesías y Reino de Dios (Isaías 11.1-10), Mtra. Dulce Flores M.


William Strutt (1825-1915), Un niño pequeño los guiará (1896)


17 de diciembre, 2023 

Trasfondo

Este texto es considerado por la casi totalidad de los autores como mesiánico, o una relectura de perspectiva mesiánica.[1] Podemos decir que puestos los pies en el Nuevo Testamento se ha releído de esa forma, y se ha pensado como característico de la persona de Jesús como Mesías. En el Nuevo Testamento vemos como los apóstoles y el mismo Jesús citan al profeta Isaías muchas veces para afirmar lo que estaba sucediendo.

La vida de Isaías estuvo determinada por su experiencia en la casa de Yahveh en el monte Sión, muy cerca de la casa del rey, por lo que conocía de cerca los aspectos de un reinado. Isaías era un hombre de Dios que se sentía sobrecogido, conmovido por la grandeza de Dios y parte de su misión era hacer comprender al pueblo de Israel lo que significaba tener al Santo en medio de ellos, quiere hacerles entender que Dios quiere la hermandad y la justicia entre los hombres.

En su momento Isaías quiere que se entienda la estremecedora noción del Dios santo, que esta por encima de todo, que conoce todo, pero que sin embargo esta muy cerca de su pueblo, lo conoce, les esta diciendo que el no puede tolerar ninguna actividad que lo manche, que lo haga menos, o acciones arbitrarias.

 

Este Isaías que anunció una desoladora invasión por parte de los asirios porque el pueblo rechazó a Yahveh como su Dios y su fuerza, es el mismo profeta que anuncia la esperanza de un gran rey, de un rey justo, porque la destrucción que veían con la invasión de los asirios y otros pueblos, no era la última palabra de Dios. Isaías empieza a decir al pueblo es este capitulo que:

 

1 Una vara saldrá del tronco de Isaí;

    un vástago retoñará de sus raíces. 

2 Sobre él reposará el espíritu del Señor

 

Un retoño dice en la NVI, un vástago, una vara de la línea de Isaí, significando descendencia de su hijo David, que estaría lleno, pleno del Espíritu del Señor, un descendiente, que se caracterizaría por tener el mismísimo aliento de Dios sobre él. [2]  Un rey que gobernará sobre el trono de David como dice Isaías 9.7. Un retoño es un producto tierno y se pensaría débil, pero el mencionarlo aquí de esa manera se deduce que se hará mucho más que eso, que será fuerte, que nace de un tronco que se pensaría seco, surge este renuevo de las raíces de la línea de David. Se deduce de aquí que su poder no se obtendría por medio de la violencia ni tendría espíritu de violencia. Esta plenitud, este espíritu de sabiduría de consejo y de poder no lo obtendría por medio de la violencia de las armas, del engaño, sino que seria un poder recibido, se depositaria todo este señorío sobre sus hombros.

La monarquía davídica tuvo desde el principio un solido apoyo religioso sacerdotal y todo lo relativo a David y las promesas de Dios hechas a David marca siempre un punto de referencia muy importante.[3] Se podría decir que los reyes posteriores se medían con el rey David.

Es muy interesante ver que el profeta pone de manifiesto muchas cualidades que supera las atribuciones de un rey ordinario, que los reyes de Israel debieron tener porque se consideraban dones divinos dados por Dios, pero lamentablemente estos reyes no fueron capaces de ejercerlos, no fueron capaces de ejercer como Dios lo quería.[4] Ahora bien, estos atributos que describe Isaías pertenecen a la actividad de la monarquía. Eran los reyes quienes debían tener estos atributos de sabiduría y de inteligencia, de consejo y de poder. O ¿sería que Isaías estaba describiendo unas cualidades imposibles de tener?  Podemos pensar que Isaías deseaba que el rey que estaba subiendo al poder tuviera estos atributos. Pero, también, si vemos estos atributos desde la perspectiva de la esperanza mesiánica, nos lleva a pensar en Jesús, que él si podía tener todas estas cualidades y de hecho las ejerció, y también serán ejercidas en el esperado reino de Dios. Realmente no hay comparación con lo que el Mesías traería y haría siglos después.

Dice Isaías en el v. 2 que el Espíritu de Dios reposará sobre el. El Espíritu Santo, con todos sus dones y gracias, no sólo vendrá, sino que descansará y morará sobre él; tendrá el Espíritu no por un tiempo, sino que morará sin medida, morando en toda su plenitud.  En la esperanza mesiánica vemos a un Jesús que inicia su ministerio diciendo en Lucas 4:18: “El espíritu del Señor esta sobre mí”. En cierto modo, el primer libro de Samuel nos dice que el rey Saúl y David fueron dotados del espíritu divino para mejorar su capacidad de liderazgo y llevar a cabo su trabajo, parece que estaban ejerciendo con una capacidad que era más que meramente humana. Sin embargo, los reyes davídicos manifestaron un espíritu que tenía muy poco de Dios.[5]

Isaías tal vez deseaba que el joven rey Ezequías se comportara de esta forma. Pero si en este rey no reposa el Espíritu de Dios, si no lo hay, los resultados de su gobierno no serian diferentes a los demás reyes.  No se podrá decir lo mismo al pensar en el Mesías, en el cual reposó el Espíritu de Dios en toda su plenitud, formidable, gigantesca, asombrosa, magnifica. Viendo las cosas desde el punto de vista mesiánico del Nuevo Testamento, el Mesías si tuvo esta fuerza magnifica del Espíritu Santo.

Continuamos con las características de este renuevo, de este rey. Dice Isaías que tendrá “espíritu de sabiduría y entendimiento o inteligencia”, tendrá la habilidad de percibir todas relaciones de su entorno, entenderá completamente como deberá gobernar y ejercer su poder. Discernimiento parece un término muy próximo al de sabiduría. El rey Salomón tenia esta capacidad de discernimiento, de examinarlo todo. Una mente que tiene discernimiento demuestra una sabiduría y una agudeza que van más allá de lo que se ve y se escucha. Pero esta palabra no nos es ajena. A nosotros los cristianos se nos pide el poder discernir para saber lo que es mejor (Filipenses 1.10)

Otra característica es que esta sabiduría y entendimiento le daría integridad. De hecho podemos leer en Juan 2.24, que dice que “Jesús no confiaba en ellos porque los conocía a todos, conocía la intención de los corazones”, no confiaba en todo el que se le acercaba. Tendría espíritu de entendimiento por lo que se puede decir que tendrá la habilidad o capacidad de pensar y obrar con buen juicio. Todo ello vendrá de Dios.  En los tiempos de Isaías, la sabiduría en los reyes era considerada muy importante pues era un don de Dios, era un elemento esencial, era necesario para el gobierno, era una cualidad de un rey. [6]  Pensando más en la esperanza mesiánica y la obra de Jesús, él tendría que dar a conocer todo sobre el reino de Dios, daría a conocer a Dios mismo, tendría este entendimiento.

Siguiendo con los requisitos según Isaías, el rey tendría el espíritu de consejo. Virtud por excelencia de los reyes. La palabra consejo va junta con sabiduría.  El rey seria un consejero, pues estaría dotado de conocimiento para poder discernir entre las cosas y tomar buenas decisiones. Un consejero en la política hoy en día como en la antigüedad debe tener la habilidad de combinar varios elementos y datos e información, leer libros, ver noticias, escuchar podcasts, música, todo de diversa índole para poder ofrecer un consejo útil.

Por ejemplo, los secretarios de Estado de distintos países, los primeros ministros de Inglaterra tienen esta tarea, por ejemplo, quien no recuerda a Henry Kissinger de Estados Unidos y sus decisiones internacionales tan polémicas, o a Sir Winston Churchill o Margaret Thatcher de Inglaterra, que desempeñaron papeles importantes por sus decisiones, todos ellos cambiaron el curso de la historia de alguna forma. Ser consejero no es cualquier cosa, por ello este rey o renuevo será especial, lleno del Espíritu de Dios, estaría dotado de conocimiento para poder tomar buenas decisiones.

Los vv. 2 y 3 dicen quetendrá espíritu de conocimiento y temor del Señor (respeto del Señor), el se deleitará en el temor del Señor”. El Espíritu con el que será revestido le hará de rápido entendimiento, viviendo en el respeto y reverencia a Dios, en el temor del Señor. Siempre buscará la guía de Dios y no se apartará de ella. Poniéndonos en la esperanza mesiánica en un rey futuro, esta característica del temor al señor no nos es extraña, pues Jesús la ejercía y la enseñaba.

Isaías continúa describiendo ahora, la forma en que llevara a cabo este gobierno donde no se juzgará según las apariencias. (vv. 3-4). Será crítico, no juzgará, ni gobernará según las apariencias, sino que verá y percibirá las cosas y personas tal cual son, el rey debe evitar a toda costa caer en juegos tramposos o juicios vanos. No se dejará llevar por las opiniones de otros. Aquí nos vienen a la mente pensando en la actividad mesiánica de Jesús, un ejemplo de cuando pidieron su opinión sobre el juicio de la mujer adúltera que querían apedrear los judíos, donde la multitud lo presionaba para una acción inmediata. Este rey que describe Isaías funciona, trabaja, a partir de una rectitud y una fidelidad fundamentales que darán a sus juicios, a sus respuestas, a sus opiniones, una fuerza moral inquebrantable.[7]  Pensemos en la respuesta de Jesús a esta gente que fue inesperada pero justa: “Aquel de ustedes que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra” (Juan 8.7).

Este rey que Isaías describe tendría un reino de justicia. La justicia y la sabiduría siempre iban juntas. Tendría investidura divina para gobernar. Si pensamos en un Mesías, este seria justo y gobernaría a su pueblo con justicia, sería un reino seguro.

“Defenderá los derechos de los pobres” (v. 4). Un comentario dice que esta es una expresión de una función de la realeza, que tenían que aceptar, no sólo de Israel sino del antiguo Cercano Oriente.  El rey que no aceptara esta expresión al menos en principio no podría sobrevivir. Los pobres, los indefensos y los marginados debían recibir la protección especial del soberano. Sin embargo, siempre ha habido un gran océano, una gran brecha, entre lo ideal y lo presente. Difícilmente se podrían tomar estas decisiones a favor de los necesitados a menos que la realeza fuera de un tipo extraordinaria. Estos versículos de justicia nos dan a pensar en la historia de la salvación, en la esperanza mesiánica, en Jesús. En la celebración de ese niño tan esperado, en el rey tan esperado.[8]

Podemos observar esta característica cumplida en Jesús cuando leemos lo que dice el Evangelio de Lucas 4.18 al iniciar Jesús su ministerio en la sinagoga de Nazaret, y leyó el rollo de Isaías 61: “El Espíritu del Señor esta sobre mí, me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres…”. Es a ellos a que el ungido del Señor les proclamaría buenas nuevas de salvación. [9] Somos nosotros los destinatarios de tal bendición y como tales esperamos la totalidad del Reino de Dios.

Otra característica más de la forma en que llevará a cabo su reinado o su gobierno, v. 5, es que juzgará con juicio justo: “La justicia y la fidelidad (lealtad) serán el cinto que ceñirá su cintura”. Será justo en la conducción de su gobierno, y su justicia será su cinto; esta es una imagen muy ilustrativa pues podemos imaginar a la justicia rodeando su cuerpo siempre. Como si estuviera pegada a él. Simbología de un rey que valientemente defiende a su pueblo. También simbolizaría fuerza en sus decisiones. Se pondría la justicia para toda acción o acto que el rey llevara a cabo.  Se podría pensar que la justicia, el hacer el bien seria la señal más visible de este rey. ¿No es ésta la esperanza mesiánica que esperamos? Isaías esta diciendo que el rey debía tener estas dos cualidades esenciales: justicia y fidelidad/confiabilidad: hacer lo correcto y ser verdadero en todas las circunstancias. Otra vez vemos que estas características llevan hacia una persona con integridad.

El profeta había hablado antes, en el capitulo 9, de un niño que debería nacer, un hijo que sería ser dado, sobre cuyos hombros debería estar el gobierno, con la intención de que esto fuera el consuelo del pueblo de Dios en tiempos de dificultad. Pero en este capitulo redondea mas su perfil, de una persona en acción. De un Rey que le importan los necesitados, los pobres y los quiere ver a salvo. Se vislumbra un reino de seguridad. Se vislumbra el Reino de Dios.

vv. 6-8. La lectura de estos versículos da muchas ideas, pero trataremos este pasaje en una forma figurativa, es ver y sentir que en un reinado y sobre todo en uno mesiánico, el miedo que pasea con la inseguridad, el peligro, y el mal serian eliminados tanto para el individuo como para el mundo.[10] Es apreciar que se describe un tiempo de paz, de una especie de eliminación de las contradicciones y de las oposiciones.  Tan sólo con pensar que el lobo convivirá con el cordero, se vislumbra paz. De todas formas, los vv. 6-8 parecen señalar que Isaías imaginaba que la llegada y el gobierno del nuevo rey tendrán como consecuencia un reino de una paz extraordinaria y que en adelante ya nadie tendrá miedo.[11]

Pensando en la esperanza mesiánica, vemos, que las características que Isaías pensó sobre un verdadero rey se cumplieron en la vida de Jesús, pero también vemos que falta más, que aún no ha llegado este tiempo en totalidad, que aun estamos esperando, esa justicia total, esa paz total de Dios. El Mesías sería justo y gobernaría a su pueblo con justicia, sería un reino pacifico sin guerras, sería un reino estable pues permanecerá para siempre y será universal, mundial. Estas son las características principales del reino mesiánico que fue iniciado por Jesús. [12]

 

10 Cuando llegue ese día, sucederá que los pueblos irán en busca de la raíz de Isaí,

la cual se plantará como estandarte de las naciones;

 

Conclusión

Cuando llegue ese día significará que el rey habrá cumplido fielmente su función y su tarea, pero hasta entonces la historia de la salvación sigue su curso; nosotros seguimos en ella, pues aún no ha terminado y que mientras recordamos eso en este tiempo de Adviento y celebramos su venida no debemos olvidar lo dicho por Pablo en 1Tesalonicenses 5.16. ¿Cómo esperaremos la promesa del Mesías con todas estas características por cumplir? ¿Cómo esperaremos esta visión de Isaías del Reino de Dios?

 

16 Estén siempre gozosos. 17 Oren sin cesar.18 Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. 19 No apaguen el Espíritu. 20 No menosprecien las profecías.

21 Examínenlo todo; retengan lo bueno. 22 Absténganse de toda especie de mal.

[1] Asurmendi, pp. 46,48.

[2] Oswalt, p. 279

[3] Asurmendi, p. 34.

[4] Oswalt, p. 279.

[5] Oswalt, p. 279.

[6] Asurmendi, p. 26

[7] Oswalt, p. 280

[8] Oswalt, p. 281

[9] Stott, Contracultura cristiana, p. 43

[10] Oswalt, p. 283.

[11] Asurmendi, p. 46.

[12] Stott, Toda la Biblia en  un año, p. 364.


Asurmendi, Jesús M., Isaías 1-39. Estella, Verbo Divino 1981 (Cuadernos bíblcios, 23).

Oswalt, John N., The New International Commentary on the Old Testamtent. The Book os Isaiah 1-39. Grand Rapids, Eerdmans, 1996.

Stott, John. Contracultura cristiana. El mensaje del Sermón del Monte. Buenos Aires, Ediciones Certeza, 1984.

Stott, John, Toda la Biblia en un año. Buenos Aires, Ediciones Certeza, 2013.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Ha puesto eternidad en el corazón de ellos" (Eclesiastés 3.9-15), Pbro. L. Cervantes-Ortiz

  31 de diciembre, 2025 …todo lo hizo hermoso y a su tiempo, e incluso les hizo reflexionar sobre el sentido del tiempo, sin que el ser huma...