17 de abril, 2025
Fuimos
creados para vivir en comunidad, comunión y comunicación. A nadie nos gusta la
soledad (quizá solo instantes) pero no para vivir la vida. De ésta comunión con
Dios emana la comunión con nuestros semejantes y con la creación entera,
creando así armonía en el universo.
Hay
pueblos más sociables que otros, el nuestro, México, es muy sociable, fiestero
y pachanguero. Siempre hay algo para hacer fiesta; fiestas cívicas, religiosas
o familiares.
En
la época de Pablo, era costumbre habitual el reunirse grupos de personas para
celebrar comidas. Comenta William Barclay, que, en particular, había una clase
de fiesta llamada éranos, en la que cada participante aportaba una parte
de la comida y luego todo era para todos. Solo que en este tipo de fiesta era
acorde a sus niveles socioeconómicos. La iglesia del primer siglo adoptó esa
costumbre, y llamaba a sus fiestas Ágape o fiesta del amor. Todos los miembros de la iglesia venían,
aportando cada uno lo que podía, y todos participaban de la comida
congregacional, pero esta fiesta se había degenerado. Había en ella ricos y
pobres; unos que podían llevar mucho, y esclavos que no podrían contribuir con
casi nada. En esta iglesia de Corinto se había perdido el arte de compartir,
las diferencias sociales generaban división en un momento que debía de ser
grato y memorable, de allí que Pablo desapruebe esa actitud y acción de las
personas que formaban parte de la iglesia. Todos debían de quedar satisfechos,
aunque se trataba de algo más que la celebración de un abundante banquete.
Debía ser expresión de la unión fraternal en Cristo, y debía rebosar, por
tanto, de la presencia del Señor. La comida de hermandad, debiera ser la
antesala de la eucaristía, también esta es cena del Señor
La
iglesia cuando debía de constituirse en un lugar donde las barreras se
rompieran y generaran comunión, hermandad, fraternidad, se asemejaba a las
fiestas romanas, o peor aún, sucedía lo contrario.
COMUNIÓN
“El evangelio crea una comunidad, y no un puñado de individuos cristianos”, N.T. Wright, El verdadero pensamiento de Pablo, p. 168.
“La
comunidad existe por la obra de Cristo” ¿Cuál obra? La de su muerte, pero sobre
todo la de su resurrección (pascua) “Él es el fundamento, la piedra angular, el
iniciador, el arquitecto….”. Dietrich
Bonhoeffer, Creer y vivir, pp. 52-53.
“Al morir Jesús en la cruz está completamente solo. La comunidad mesiánica está realmente rota. Los discípulos se han dispersado. No hay ninguna comunidad bajo la cruz. La comunidad esta deshecha….En la resurrección revive la promesa y tiene lugar la re-creación de la comunidad rota por la cruz. El cuerpo de Adán se convierte en cuerpo de Cristo… Desde la pascua queda iluminada la cruz. La cruz y la resurrección se vuelven así una unidad”. Dietrich Bonhoeffer, Creer y vivir, pp. 46-47.
Dice Bonhoffer “Comunidad cristiana significa comunión con Jesucristo y por Jesucristo… El cristiano es el hombre que ya no busca su salvación, su libertad y su justicia en sí mismo, sino únicamente en Jesucristo”. Vida en comunidad, p. 13.
Pablo
ha denunciado ese abuso por parte de los que se adelantaban a comer sin esperar
a sus hermanos, y además se terminaban todo lo que había en la mesa, así que
cuando sus demás hermanos llegaban, ya no había nada que compartir, ante ello,
les propone de qué forma, en qué sentido deben celebrar estas reuniones, y es
donde inserta el tema de la Cena del Señor, conocido como el relato de la institución. Esto no es
propio de él, sino parte de una tradición que ha recibido y que ahora comparte (v. 23).
FRATERNIDAD
La
fraternidad cristiana se califica como una fraternidad en la fe, pero más aún
como una fraternidad en Jesucristo. De hecho, la palabra hermano y hermana más
que indicar los lazos familiares, expresa pertenencia a un cuerpo, a un grupo,
sea este social, familiar, pero en la perspectiva cristiana, a los que son
parte del cuerpo de Cristo, a la Iglesia.
Dice
Bonhoeffer, “Si podemos ser hermanos es únicamente por Jesucristo y en
Jesucristo”. Vida en comunidad, p.13.
Cuando habla de
fraternidad cristiana, dice que “debemos de renunciar a nuestros propios
anhelos y sueños. Desear algo más que lo que Cristo ha fundado entre nosotros
no es desear la fraternidad cristiana, sino ir en busca de quien sabe qué
experiencias extraordinarias…. Es importante adquirir conciencia desde el
principio de que, en primer lugar, la fraternidad cristiana no es un ideal
humano, sino una realidad dada por Dios, y que esta realidad es de orden
espiritual y no de orden psíquico”. Vida
en comunidad, p.18. Es una comunidad neumatológica, no
psicológica.
COMPROMISO
“Mata
a su prójimo quien le arrebata el sustento, vierte sangre quien quita el jornal
al jornalero” (Eclesiástico 34.18-22).
Sabemos
que el hambre es mortal. Y si lo sabemos, ¿Tiene sentido perder el tiempo
discutiendo de si el alma es inmortal?
Camilo Torres.
Si
yo estoy hambriento, ese es un problema físico; si mi vecino está hambriento,
ese es un problema espiritual. (Nicolás Berdyaev).
Si
le doy un pan a un pobre me llaman de santo, si pregunto ¿por qué hay pobres?
Me llaman de comunista. Dom Helder Cámara
Tres
son los elementos que se conjugan para dar de comer (vida) al ser humano:
Tierra, trabajo y pan. Sin tierra no hay
trabajo, sin trabajo no hay pan, sin pan no hay vida. Sin trabajo no hay tierra
trabajada. ¿Cuál de estos tres es más
importante? ¿Cuál de estos tres falta en nuestro mundo? ¿Cuál es la realidad
que vivimos en relación a estos tres elementos en el mundo esenciales para la
vida? ¿Todos tienen Tierra? ¿Todos tiene trabajo? ¿Todos tienen pan? En otras
palabras ¿todos vivimos una vida digna como humanos?
Al
participar de este pan y de este vino que es vida nos hacemos consientes y nos
comprometemos a participar del proyecto de vida de Jesús. Jesús abre su corazón
para decirnos que quiere compartir su vida de entrega con nosotros y con todos
los seres humanos de todos los tiempos.
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