sábado, 6 de diciembre de 2025

El hijo de la Sabiduría divina llegó al mundo (Proverbios 8.22-31), Pbro. L. Cervantes-Ortiz

7 de diciembre, 2025

 

Aún no había creado él la tierra ni los campos, ni los primeros granos de arena del mundo, ¡y ya estaba yo ahí!

Proverbios 8.26-27a, Traducción en Lenguaje Actual

 Sin embargo, Sofía es justificada por todos sus hijos.

Lucas 7.35, Traducción en Lenguaje Actual

Trasfondo

Una manera diferente de acercarse a los instantes más remotos de la presencia del Hijo de Dios en el seno de la Trinidad eterna es reflexionar a partir de las palabras de la Sabiduría (Hokmá-Sofía) personificada en Proverbios 8, en donde ella misma habla acerca de los tiempos inmemoriales y se remite a lo que sucedía antes de la creación. La proyección tan dilatada permite asomarse, así sea con la mirada de la imaginación, a los momentos fundadores de todo lo que existiría. Por otro lado, la cercanía de ese pasaje con lo afirmado en Juan 1 permite establecer puntos de contacto muy firmes al grado de que la figura misma de Jesús es colocada en el marco de las palabras de la Sabiduría e incluso es visto como su hijo: “La Sabiduría es un don mesiánico: posee los atributos del rey Mesías y del propio Dios (8.12-16; cf. Isaías 11.2 y Job 12.13). […] …es creadora: las cuatro estrofas lo explican de manera exhaustiva. Ella no es una diosa de la fertilidad, sino la fuerza divina en la creación y en la historia para salvar al pueblo. Ella tiene su origen divino, pues recibe su ser de Yahvé”.[1] Así se refiere a ella Mercedes García Bachmann:

 

Pr 8 es uno de los [discursos] más debatidos, porque en él la Sabiduría: a) al proclamarse dadora de sabiduría a reyes y poderosos se atribuye un rol que corresponde a YHWH, cf. 1 Reyes 3; y b) se presenta como primera de las obras de YHWH o preexistente junto a YHWH, según se interprete este texto muy ambiguo. Aquí sólo podemos decir que, sea como fuere, ella se proclama anterior a cualquier otra creación, delicia de YHWH, presente junto a YHWH y regocijándose frente a la creación, especialmente la humana.[2] 

Es, en suma, la compañera de Dios antes de, durante y después de la creación que anda por el mundo llamando a la humanidad a la cordura y una vida equilibrada: “Den cabida a mis correcciones, no a la plata; / acepten mis conocimientos, no el oro escogido.” (8.10). 

La Sabiduría, desde el principio al lado de Dios (vv. 22-27a)

La descripción que hace la Sabiduría de su cercanía con Dios antes de la creación (8.22a) concuerda muy bien con las afirmaciones juaninas e incluso el tono que mantiene al referirse al Logos preexistente: “Desde el principio, el Señor me poseía; desde antes de que empezara sus obras”. El acompañamiento con Dios en esa dimensión eterna, ajena al tiempo encaja perfectamente con las afirmaciones sobre la preexistencia del Logos, del Verbo, del Hijo de Dios. Algo que la iglesia inicial comprendió claramente y lo expresó de diversas formas, aun cuando el énfasis en la personificación femenina de la sabiduría aparentemente no sea tan visible. “Las similitudes entre Sabiduría y referencias posteriores a Cristo me convencieron: la iglesia primitiva se remitió a la descripción que las Escrituras hacen de la Mujer Sabiduría cuando hablaba de Cristo”.[3]

La relación entre la sabiduría del A.T. y Jesucristo debe ser destacada especialmente por el conjunto de las palabras de Prov 8.22-31 en las que se aprecian los ricos matices de la expresión poética, valioso recurso para entrar a esa zona divina en la que es posible percibir la manera en que la Sabiduría disfrutó, literalmente, de la cercanía con Dios, pues el lenguaje canaliza esa visión impensada y, al mismo tiempo, se conecta ya desde la perspectiva evangélica, con lo acontecido en Jesús de Nazaret: “Desde el principio mismo fui establecida, / desde antes de que la tierra existiera” (8.23). Imaginar esa familiaridad forma parte de un horizonte de fe que coloca a la Mujer Sabiduría en el plano de la divinidad creadora. Es lo que algunos Padres de la Iglesia, como Orígenes (184-253 aprox.) (“El Logos está dado vuelta hacia el Padre, pros ton theon. Por eso, es del todo Dios. Si, por absurdo, dejara de contemplarlo, dejaría de ser Dios (Com Juan, 2.17s). Necesita de esa contemplación, que es su alimento”.[4]) e Ignacio de Antioquía, interpretaron como el diálogo permanente, cara cara, entre el Padre y el Logos al interior de la Trinidad. El v. 24 es especialmente llamativo: “Fui engendrada antes de los abismos, / antes de que existieran los grandes manantiales”. El verbo “engendrar” alude a la forma en que ambos, la Sabiduría y el Verbo, proceden de Dios, justamente lo que discutió el Concilio de Nicea sobre Jesucristo. Y el texto lo subraya: “Fui engendrada antes de que se formaran los montes y las colinas. Aún no había creado él la tierra ni los campos, ni los primeros granos de arena del mundo, ¡y ya estaba yo ahí!” (vv. 25-27a). 

Jesús, sabiduría de Dios en acción en el mundo (vv. 27b-31)

Tenemos que explorar seriamente la posibilidad de asumir la enseñanza bíblica sobre la aparición de Jesús desde la perspectiva de la Sabiduría femenina y no es sencillo, especialmente por lo que se comenta en la actualidad, pues parecería tener un sabor “feminista” que algunos consideran innecesario, pero que resulta que es todo lo contrario:

 

Algunas de las primeras tradiciones del movimiento de Jesús entendían la misión de Jesús como la de un profeta de Sofía enviado a proclamar que la Sofía de Jesús es el Dios de los pobres, los marginados y de todos los que sufren de la injusticia. Es probable que estas tradiciones tempranas en torno a Jesús interpretaran la misión galilea de Jesús como la de la Divina Sofía porque Jesús de Nazaret se comprendía como mensajero e hijo de Sofía. El Dios de Jesús es el Dios de Israel en la Forma y la figura de la Divina Mujer Sabiduría.[5] 

Cristo mismo es la Sabiduría encarnada de Dios, tal como afirma varias veces I Corintios 1: “Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios” (v. 24); “…ustedes ahora son de Cristo Jesús, a quien Dios ha constituido como nuestra sabiduría” (v. 30). El Logos juanino forma parte de la Sabiduría divina. “Ella es invisible como Dios, pero por los hombres se hará humana”.[6] Los vv. 27b-31 muestran a la Sabiduría acompañando a Dios y co-creando con Él todas las cosas. La última parte del v. 29 es sumamente enfático: “¡mientras afirmaba los cimientos de la tierra”. La virtud creadora del Hijo de la Sabiduría femenina de Dios estaba en acción y, sobre todo, el cierre del pasaje lo acerca a la humanidad que lo espera para deleitarse también con él, luego de complacerse en la compañía divina eterna: “Yo estaba a su lado, ordenándolo todo, danzando alegremente todos los días, disfrutando siempre de su presencia, regocijándome en la tierra, su creación; ¡deleitándome con el género humano!” (30-31).

Conclusión

El Adviento es una etapa existencial y litúrgica que prepara a los creyentes para recibir al representante de la Sabiduría divina, quien llegó al mundo para iluminarlo con su resplandor y transformarlo:

 

En contraposición a una cultura que desea un Mesías adaptado al mercado —convertido en producto espiritual—, el Adviento recuerda que Dios viene en lo que no se puede comprar: lo pequeño, lo humilde, lo frágil. Se trata de una ironía provocadora: mientras la sociedad idolatra la eficiencia, Dios se revela en un niño indefenso. […]

Mientras algunos buscan un Mesías que confirme sus agendas, Jesús desarma seguridades, sorprende con misericordia y se revela en un pesebre: símbolo de un amor que no domina, sino que se entrega.[7]



[1] Gilberto Gorgulho, “Proverbios”, en Armando Levoratti, dir., Comentario bíblico latinoamericano. Antiguo Testamento II. Estella, Verbo Divino, 2007, p. 809.

[2] M. García Bachmann, “Libro de los Proverbios”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, núm. 52, 2005/3, p. 53.

[3] Susan, “Woman Wisdom–God or Not?”, en www.mothergodexperiment.com/woman-wisdom-god-or-not/. Versión propia.

[4] Sergio Zañartu, “‘Y el Logos era Dios’ Comentario de Orígenes al evangelio de Juan 1”, en Revista Teología, tomo XLIX, núm. 108, agosto de 2012, p. 94.

[5] Elisabeth Schüssler Fiorenza, Cristología feminista crítica. Jesús, hijo de Miriam, Profeta de la Sabiduría. Madrid, Trotta, 2000, p. 198.

[6] Revista Teológica Limense, vol XI, núm. 2, 1977, p. 32.

[7] Guillermo Jesús Kowalski, “La Esperanza insurgente del Adviento”, en Religión Digital, 6 de diciembre de 2025, www.religiondigital.org/poliedro_y_periferia-_guillermo_jesus_kowalski/Esperanza-insurgente-Adviento_7_2841085865.html.

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